EL EXILIO PACENSE:

Se calcula que durante las últimas semanas de la guerra civil española cerca de medio millón de personas abandonó el país huyendo de las tropas sublevadas en julio de 1936. Aunque muchas de ellas fueron repartidas o volvieron voluntariamente los meses siguientes, otras tantas iban a preferir el camino del exilio a la dictadura de Franco.

Entre estas últimas, no pocos extremeños. Y entre los extremeños, cabe pensar que más badajocenses que cacereños. El distinto resultado que el golpe de estado tuvo en cada una de las provincias extremeñas, derivado del rápido control de Cáceres por parte del ejército rebelde y el fracaso de dicho golpe en la provincia de Badajoz, hace suponer que entre la población pacense hubiera muchas más posibilidades de escapatoria que las que tuvieron en su poder los habitantes de la provincia vecina.

Sería difícil saber cuáles fueron los motivos que impulsaron a cada uno de los exiliados a salir de España. Lo que no sería tan difícil es aventurar que entre esos motivos, el miedo fue sin duda la principal razón. Y es que no debemos olvidar que en la España de Franco el haber sido militante o simple simpatizante de algún partido político u organización sindical durante la República o haber trabajado o colaborado con la misma como docente, intelectual o simple ciudadano era delito. Un delito que a veces, demasiadas veces, se pagaba con la muerte.